Capitulo 17
Sus colmillos
traspasaron mi piel y sin poder defenderme, comenzó a beber de mi sangre…
Sentí como si
todo mi mundo comenzara a despedazarse, como si el piso se estuviera
destruyendo y las paredes cayendo. Era la peor sensación que había vivido en
toda mi existencia. Estar atrapada en tu propia mente sin poder protegerte,
pero de todas formas sintiendo como las manos de Cristóbal recorrían mi cuerpo
de forma impúdica era lo peor que me podía pasar en la vida.
¡Basta! ¡Basta!
Gritaba con todas
mis fuerzas, tratando de alejar con aquellos pensamientos a Cristóbal que unía
sus labios a los míos ¿Por qué no entraba Aníbal? Aunque era difícil saber que
todo iba mal por aquí, no hacíamos ningún ruido que lo alertara.
—Fay ¿no te
parece qué Victoria está muy tensa? –dijo él acariciando mi abdomen.
No sé como lo
estaba logrando aquella hada pero mi percepción de los roces de Cristóbal
comenzó a provocarme cierto placer. Miré furiosa a la mujer que estaba causando
esto. Sus ojos estaban cerrados, concentrada en apoderarse de mi mente. Necesitaba
quebrantarla.
Para cuando
sentí como él bajaba los tirantes de mi sujetador mientras seguía bebiendo de mí,
no pude evitar pensar en Alex, esto era muy diferente cuando él lo hacía y no
un maldito traidor como Cristóbal. Creo que eso fue lo que me hizo pensar en
cuan enojado estaría al enterarse de esto, si me viera lo más probable es que
acabaría en un segundo con el vampiro que me estaba mordiendo y bebiendo mi
sangre. Solo pensar en ello me dio la fuerza para poder escapar de donde me
encontraba.
Me quede
mirando al hada, sintiendo como todo giraba a mi alrededor, asqueada por como
ella manipulaba mis sentidos y favorecía a Cristóbal. Las manos del vampiro
fueron a mi espalda justo cuando dejó de beber de mi cuello, deshizo el broche
del sujetador y lo lanzó lejos, dejándome en parte desnuda, solo me quedaban
las bragas. Sus labios se posaron ahora sobre mi cuello, besándome y
dirigiéndose hacia mis pechos.
No seguiría
avanzando.
Fay, al
sentirse observada se distrajo. Levantó su cabeza y sus ojos se abrieron.
Mi
oportunidad.
Creo que haber
estado siempre con Alex y haber luchado cada momento con él cuando deseaba
entrar a su mente, me dio una habilidad que no muchos pueden decir que la
tienen. Protegí mi cerebro con una rapidez sorprendente, al mismo tiempo que
todo ese sentimiento de asco y repulsión, lo traspasaba hacia Cristóbal, que se
quedo quieto, sin ser capaz de moverse por sentir que el mundo se desmoronaba a
su alrededor… exactamente como me sentía hacía unos segundos atrás.
No me importó
estar prácticamente desnuda, de un empujón saqué a Cristóbal de encima y lo
tiré lejos de la cama. Fue en ese segundo que hicimos algo de ruido y Aníbal
abrió la puerta, preocupado. Antes que pudiera decirme algo por estar desnuda,
yo ya me encontraba tomando el cuello de aquella estúpida hada.
—Te lo advertí
–dije furiosa. Aun sentía que todo temblaba a mí alrededor, pero no dude en
atravesar su cuello con mi mano.
Fue increíble.
Ahora podía
entender con claridad a lo que Alexander se refería. Acabar con la vida de un
enemigo, sin duda alguna se sentía fenomenal, podría decir que hasta se podía
volver adictivo.
Cuando mi mano
atravesó sin dificultad alguna el cuello de Fay, su rostro se transformó en
horror puro. No tenía otra forma de aceptar el pago por lo que me había hecho,
desde que ayudó a que él adoptara mi aroma de sangre favorito. Su vida había
quedado en mis manos desde ese momento.
Sus tráquea,
sus vertebras y sus músculos se rompieron entre mis dedos mientras se ahogaba
en su propia sangre, no necesitaría ni plata u oro. Acabar con la cabeza de
cualquier ser era la solución más rápida y eficiente, las demás servían para
atacar de lejos o para torturar, por lo tanto, no me gasté otro segundo en
separar la cabeza de su cuerpo y lanzarla hacia donde se encontraba Cristóbal, sobre
la cama. Esta comenzó a mancharse de sangre bajo la mirada de los dos vampiros.
Antes que
pudiera darme cuenta de las condiciones en las que me encontraba, Alanna llegó
a mi lado con una sabana para cubrirme.
—Sra. Lenardis
–dijo con el ceño fruncido –este lugar está cubierto de cámaras, no debería dar
este estilo de espectáculos –me regañó, ni siquiera le importó que haya asesinado
a alguien, solo se preocupó por las cámaras. No pude evitar sonreír por lo
surrealista que era todo esto.
Ninguno dijo
palabra alguna, pero todos estábamos atentos a Cristóbal, que me miraba
enojado. Sin previo aviso se puso de pie y camino hacia mí como si fuera a
golpearme o algo así, pero Aníbal puso una de sus manos sobre el pecho de este,
deteniéndolo.
—No recomiendo
que le hagas daño, menos en un lugar como este donde las paredes tienen oídos.
Todos la aprecian mucho y nadie quiere verla herida, menos por ti siendo que Victoria
dijo públicamente que no te apoyaba ¿quieres empeorar esto?
Cristóbal dio
un paso hacia atrás y luego miró a Aníbal.
—Te quedarás
con ella, vigilándola ¿entendido?
—No hay
problema.
Ante mi
sorpresa, tan solo con una mirada le indicó a Alanna que se alejara de mi y lo
siguiera, pero por una fracción de segundo me quedo observando… supe de
inmediato que había entendido con claridad cómo me hacía sentir su cercanía.
Salió de la
habitación sin decir nada más.
—No deberías
alterarlo ¿sabes? No eres nada buena en esto –dijo Aníbal, mirándome preocupado.
Di unos pasos hacia atrás, un tanto desconcertada al escuchar cómo le hablaba a
Cristóbal. Tanta confianza no me agradaba ¿Cómo había llegado hasta aquí tan
rápido de todas formas?
Alex tenía
razón, no debía confiar en nadie, menos en un lugar como este.
— ¿Victoria?
–preguntó sorprendido ante mi movimiento.
—Debo ponerme
algo de ropa ¿podrías limpiar esto? –dije mirando hacia los restos de Fay.
Aníbal abrió
sus ojos sorprendido por mi tono frio y distante, pero asintió.
Con rapidez
tomé la ropa con la cual había llegado y me dirigí hacia el baño. Me encerré en
un segundo.
Debía salir de
aquí, necesitaba urgentemente algo que me ayudara a saber que sucedía con el
Consejo, de esa forma podría escapar y volver con Alex, demostrarle lo que
pasaba y acabar con todo de una buena vez.
Mirando las
cuatro paredes que me rodeaban en esta lujosa habitación, no tuve otra
alternativa que sentarme y buscar un camino a seguir. Lo más seguro era que mi
amado vampiro estuviera buscando este lugar para encontrarme, por lo que mi
tiempo para hacer lo que necesitaba, se reducía a horas.
Alex solo me
perdonaría si le demostraba que me había alejado de nuestro plan, por un
objetivo que fuera importante. El problema era que aun no sabía por dónde
empezar ¿existiría una oficina donde pudiera obtener aquella información? Lo
dudaba, Cristóbal no era así de estúpido.
De todas
formas todo eso quedo en el olvido cuando prendí la luz del baño.
Al ver mi
reflejo en el espejo, parecía que hubiese pasado un huracán sangriento sobre mí.
Mis manos comenzaron a temblar descontroladamente. Me tuve que apoyar en el
mueble de lavado, para no caer en el suelo.
—Alex… —susurré
deseando que me abrazara y me quitara la sensación que Cristóbal había dejado
sobre mí. Como lo odiaba.
De forma
desesperada me metí a la ducha, para borrar todo rastro de las manos del
vampiro traidor. Me quedé por más de una hora bajo el agua, de rodillas,
abrazando mi cuerpo… como si de esa forma pudiera borrar lo sucedido. Perdí la
cuenta de las veces que limpié mis manos, tratando de que no quedaran restos de
Fay en mis uñas.
Esto se estaba
volviendo en un caos.
Me cambié de
ropa, por la que estaba trayendo antes. Era cómodo estar vestida de esta forma,
al estar alejada de toda reunión o ceremonia como Gobernadora, me había dado la
libertad que hace un tiempo había perdido. Salí del baño, sintiendo un poco mas
recuperada.
—Aníbal
–susurré notando que ahora estaba todo ordenado, no había ni una sola mancha de
sangre.
—Estoy seguro
que podría mostrarle el lugar, para que conozca su nuevo hogar ¿no le parece
curioso?
Por el tono de
su voz supe que no estaba tan tranquilo como deseaba aparentar. Asentí, por su
mirada era obvio que era una excusa para salir de este lugar.
Y lo hicimos.
No puedo decir
que fue un paseo tranquilo, ni solitario. Al estar con más vampiros y otros
seres, estuvimos bajo la mirada de curiosos. Sin embargo, Aníbal parecía
conocer bien el lugar, es por ello que entramos a un lugar de este panal de
abejas que nos dio cierta privacidad.
—Solo queda
subir esto –dijo indicando el techo —esta era la habitación de una rebelde que
ya no está entre nosotros –para mi sorpresa abrió una puerta y entramos a otra
habitación. De un salto abrió la escotilla que había en el techo y una escalera
se dejó caer para que pudiéramos subir.
Sentir el aire
fresco de la noche, fue sin duda agradable. Aníbal tenía una perfecta salida de
escape. Estábamos en algún campo sin estructura alguna, tan solo se notaban los
arboles y las nubes avanzar con rapidez en el oscuro cielo.
— ¿No sufres
de claustrofobia ahí abajo? –pregunté cuando me senté sobre el césped. Aníbal
cerró la puerta que nos dejó salir.
—No respiramos,
así que no podemos ahogarnos –dijo mirando hacia el cielo, se quedo unos
segundos en silencio para luego mirarme, con frialdad –tuve que matar a dos
Guardias para estar en este lugar y tú me miras como si te hubiese traicionado.
Con Alanna hemos arriesgado nuestras existencias por ti. Hace unas semanas hubo
un barrido de todos los traidores, nos salvamos por poco, casi atravesaron la
cabeza de Alanna con una bala de plata.
—Aníbal…
—Conseguimos
lo que nos enviaste a buscar –sacó su celular, sin dejar excusarme –lo guardé
todo aquí para que puedas mostrarlo al Consejo… o más bien al Sr. Lenardis, las
cosas están bastante mal. Han hecho volar varios Centros Proveedores manejados
por licántropos, han estado tomando a diferentes seres para luego… venderlos
como esclavos Victoria –su expresión de tormento era clara –incluso vampiros,
rebeldes que han encontrado in fraganti.
—Lo vi, es por
eso que he venido con Cristóbal.
—Estarás en
serios problemas por hacerlo, pero fue lo mejor que pudiste hacer. El Consejo
va contra ti, en serio. Cristóbal no te quiere muerta, y puedes sacarle
provecho a ello, pero debes tener cuidado, desea con todo su muerto corazón la
cabeza del Sr. Lenardis, así que dime ¿Qué estaba sucediendo en esa habitación
para que te encontrara en esas condiciones? ¿Por qué mataste a Fay? –tenía una expresión
confundida, como si no me reconociera. Teníamos eso en común.
—Pero yo fui quien
acabó con su padre, cuando me convertí y bebí su sangre –dije sin tomar en
cuenta sus últimas preguntas, solo tenía grabada la frase de Cristóbal deseando
la cabeza de Alex.
Aníbal movió
su mano como si ese tema no importara.
—Ese chico se
crió sabiendo que su padre iba a morir en algún momento ¿sabes? Tan solo odia a
los vampiros, Marco ya nos informó de sus reales intenciones, solo está usando
a los rebeldes, aun no entiendo como lo hizo para ser el jefe de los Rebeldes,
al parecer su padre dejo todo preparado para ello.
Cubrí mi
rostro por unos segundos.
—Estúpido
Alexander, esto venia de mucho antes ¿no? –pregunté ahora mirándolo y pensando
en cómo había manejado las cosas Alex.
—Todo terminó
de consolidarse para cuando tú llegaste a la mansión.
— ¡Eso fue
hace más de un año! Nadie dijo nada –él levantó las cejas dejando claro que
nunca nadie me decía nada —Dijiste algo de Marco ¿Podemos suponer que está de
nuestro lado?
Aníbal frunció
el ceño, aunque antes de poder decir palabra alguna la puerta escondida en el
césped, se abrió, dejando a una Alanna bastante seria. Salió dando un salto y
se unió a nosotros.
—Buenas
noches, Sra. Lenardis –dijo ella muy formal, ubicándose al lado de Aníbal –es
un gusto poder verla sana y salva, sin gota alguna de sangre de hada.
Al verlos
juntos, me sentí tan mal por desconfiar de ellos.
—Lo siento
–susurré –por un momento, luego de lo sucedido con Marco… no logro confiar en
nadie, cuando me colé en los sueños de Cristóbal pude ver que William, el
Consejero, estaba involucrado con él.
—Nosotros no
sabemos nada sobre eso –dijo Aníbal –tenemos los videos y fotografías sobre el tráfico
de seres a vampiros poderosos, incluso humanos millonarios. También obtuvimos
información sobre los refugios de rebeldes, sin embargo, no pudimos averiguar
el motivo de que las especies estén divididas.
Fruncí el
ceño, confundida.
— ¿Ustedes
realmente piensan que Cristóbal quiere ayudar?
—No, claro que
no ¿Por qué pregunta eso? –dijo Alanna.
—Porque
descubrimos con Alex o más bien dicho, suponemos, que las especies están
divididas para después poder exterminarlas –aclaré de inmediato.
—Sra.
Lenardis, disculpe ¿pero a qué se refería con la traición de Marco? –nuevamente
la miré confundida.
—Fue él quien
me delató ante el Consejo, por eso ahora buscan mi cabeza… además del hecho de
hacerse pasar por muerto y tener contacto desde antes con Cristóbal y no
informar a Alex.
Aníbal negó de
inmediato ante mis palabras.
—Estás
equivocada, Marco sí se hizo pasar por muerto, pero fue su prueba para tener la
confianza de Cristóbal… y personalmente no estaba enterado de que él te haya
delatado, no tiene sentido.
—Marco esta en
busca de venganza, su esposa fue asesinada por los Rebeldes.
Antes de poder
decir algo, todos nos quedamos quietos ante el crujido de unas ramas. Con
rapidez volvimos a entrar a la habitación de Aníbal, quien cerró la escotilla y
salimos hacia donde estaban todos los demás.
—Es mejor que
volvamos –dijo él –descansa, mañana veremos que haremos para mantenerte a
salvo, ya tienes todo lo que necesitas.
Los tres
asentimos y no volvimos a hablar, era demasiado peligroso.
Cuando llegué
a la habitación, cerré con seguro –lo que no servía de mucho con seres tan
fuertes a mí alrededor –y apagué todas las luces para poder recostarme en la
cama. Me quedé con la ropa que vestía, mirando en la oscuridad toda la
evidencia que Aníbal había reunido para mí. Habían logrado mucho en poco
tiempo, jamás debí desconfiar en ellos.
Me concentré
en mirar los archivos robados, tenían direcciones, fotos y videos, para cuando
vi una imagen de William recibiendo dinero y de cuatro Consejeros más, pude
verificar que por lo menos Elizabeth y Raúl, no estaban involucrados, eso nos
dejaba a solo tres
Consejeros inocentes.
Sin embargo,
la traición de William me causó dolor… con él había conversado, pasado tiempo
con su pareja y principalmente, había confiado en que nos ayudaría cuando lo
necesitáramos, pero ahora, todo había quedado reducido a la traición de una
rata. Debí descubrirlo antes, siendo intimo amigo de Cathal, era imposible que
no estuviera involucrado en problemas, incluso me dijo una vez que no le
agradaba la forma de gobernar de Alex. Por lo visto lo que Cathal deseaba
reportar, no estaba relacionado en si con los rebeldes, sino con el mal
comportamiento de su amigo William… el tema era ¿Por qué Cristóbal acabó con
Cathal? ¿Por qué Cristóbal estaba unido a William?
Fácil si lo
pensaba por unos segundos, Will estaba haciéndole daño a los vampiros,
licántropo o hadas… lo que Cristóbal adoraba.
Que mierda de
mundo en el que estaba metida, después de esto necesitaría vacaciones, unas
largas y relajantes vacaciones. Punto.
No sé cuantas
horas transcurrieron, pero en cierto momento de la noche, comencé a escuchar
una cantidad de ruidos impresionantes. Para cuando llegó la primera explosión, Aníbal
abrió la puerta… lucía más pálido que de costumbre.
— ¡Nos han
encontrado! Tenemos que escapar –antes de que terminara de decir aquello, Cristóbal
llegó hasta donde nosotros, se acercó y me tomó del brazo.
—Prepara todo,
usaremos una de las salidas secretas ¿entendido?
Aníbal por un
momento se quedo quieto, pensando si hacer o no lo que decía Cristóbal, pero
segundo después asintió. Comenzamos a correr, todo el mundo estaba vuelto loco.
Desde una de las entradas inferiores salía una cantidad de humo impresionante,
ese fue el momento para escuchar dos explosiones más.
—Por acá
–gritó Alanna, pero al vernos con Cristóbal se acercó corriendo. El rubio
vampiro se detuvo para mirarla — ¿Qué haremos ahora? Nos han encontrado.
—Debemos tomar
un atajo, salir de aquí… o sino la llevaran a Italia y la juzgaran –dijo muy
seguro Cristóbal.
—Esto fue
rápido –aclaró Aníbal, pero antes de poder agregar algo, se nos unió por ultimo
Marco.
—Yo me
encargaré de ella, ustedes protejan a Cristóbal, los demás los esperan en la
salida norte, no permitan que le pase nada.
Fue increíble,
pero todos, incluso Cristóbal, asintieron y desaparecieron. Me quede boca
abierta.
—Hay que tomar
el atajo de Aníbal –dijo cuando se alejaron los suficiente.
Hice lo que me
dijo. Corrimos por esos malditos túneles que parecían un horrible laberinto.
Entramos a la habitación y esperamos unos minutos por si nos seguían.
—Debes correr
lo máximo que puedas, yo volveré y me aprovecharé de esta locura para acabar
con quienes terminaron mi vida –dijo de inmediato —Ten cuidado… la suerte hasta
ahora ha estado contigo, aprovéchala.
—Lo siento
–dije de inmediato.
—No te
preocupes, si te logré convencer a ti que eres demasiado confiada, hice bien mi
trabajo ¿tienes todo lo que has venido a buscar? –asentí, nerviosa –para tu suerte
fue una visita corta, es tiempo de que te vayas. No permitas que el Consejo te
encuentre por ahora.
Abrió la
escotilla del techo, dejando caer la escalera.
—Envíale mis
saludos al Gobernador, quizás no nos veamos después de esta… o pasara un largo
tiempo, necesito vacaciones ¿sí?
No pude evitar
acercarme y darle un abrazo.
—Alanna y Aníbal
ya han cumplido, deben salir de aquí.
—Aun no, Viky…
ya veras, este baile aun no termina. Ahora sube y dile a Lina que deje de volar
lugares por mí, ha estado explotando algunos refugios y Centros Proveedores.
Sonreí y subí
la escalera.
Cuando la
puerta bajo mis pies se cerró, dejándome sola a la mitad de la noche… no pude
evitar sentir temor ¿Qué hacia ahora? ¿Cómo me acercaba a Alexander sin llamar
la atención?
No tenía idea
de dónde me encontraba, aunque no importó mucho ya que dentro de aquella
oscuridad, a la intemperie, pude escuchar el mismo sonido que nos hizo escapar
con Aníbal y Alanna. Había alguien merodeando.
— ¡Ahí está!
–era la voz de Lina. Cuando gire a verla, avanzaba arrastrando a alguien, de
cabello rojo… y además estaba acompañada de unos quince Guardias –pero miren con
qué facilidad se me da encontrar a estos Gobernadores ¿no digo yo? Me deberían
dejar a mí con el cargo –se inclinó hacia la persona que tenía inconsciente en
el piso –gracias por darnos esta salida secreta.
Comencé a
buscar un escape, algo que me diera la opción de alejarme por varios kilómetros
de Lina. No había forma.
—Ni te atrevas
–dijo Lina sonriendo –tomaste el bando equivocado, Victoria.
— ¡No! no es así
–avancé unos pasos hacia ella, pero los Guardias comenzaron a acercarse hacia mí,
caminando a paso tranquilo — ¡Tengo las pruebas, puedo demostrar que el Consejo
está haciendo cosas realmente turbias!
Lina sonrió
con desdén. Ya me encontraba rodeada por los demás vampiros.
— ¿Y a quién
le puede importar cuando todo el mundo desea tu cabeza? Sobre todo los
Consejeros –cuando dejó en el suelo a la vampiro, pude ver con claridad de
quien se trataba –no entres en pánico, seremos rápidos contigo en Italia.
Me tensé, pero
no demostré en ningún momento cuan asustada estaba, solo me enderecé y observé
con desdén a la vampiro que se encontraba inconsciente sobre el césped. Era la
amiga de Cristóbal, la pelirroja argentina. Estaba cubierta de heridas, la
plata corría por su rostro, dejando surcos que deformaron tanto su rostro como
cuello.
—Ya sabes,
tengo métodos diferentes para hacer hablar en los interrogatorios –la miré
enojada, ese trato no debía tenerlo nadie.
—Lina…
— ¡Aprésenla!
Y no me importa si son bruscos.
Fue realmente
desesperante sentir como entre tantos Guardias me tomaban y rodeaban con
eslabones de plata. Grite… y fuerte, aunque es por eso que llegaron más
personas a observar el espectáculo.
Cuando vi a
Alexander aparecer entre los Guardias, sentí un alivio tan grande, que no pude
compararlo con nada. Incluso olvide por un segundo el fuerte escozor que
provocaba la plata cuando tenía contacto con mi piel.
Fue una pena
que no haya durado mucho.
—Sáquenle esas
cadenas ¡idiotas! –Dijo mirando a Lina, enojado, pero no furioso como esperaba
verlo si habían cadenas de plata rodeándome –esposen a la traidora y llévenla a
las mazmorras del Castillo Dublín, tendremos un largo viaje hasta Italia
después, para juzgarla.
No sé cual
habrá sido mi expresión, pero él no reaccionó ante ella, solo se giró y avanzó
para retirarse. Sin embargo, no había dado tantos pasos cuando miró hacia
atrás, por sobre el hombro.
—Lina, haz volar
todos estos túneles.
Fui tan
egoísta en ese momento, que ni siquiera me preocupé por todas esas personas que
me habían escuchado horas atrás, no, solo me quede pensando en cómo había
perdido a Alexander Lenardis ¿Cómo dejaba que me tomaran como una traidora? ¿Es
qué… no habíamos sobrellevado la etapa de desconfianza?
Los Guardias
comenzaron a quitarme las cadenas y solo atraparon mis muñecas, para finalmente
hacer que avanzara a metros del Gobernador.
— ¡Alex! –Dije
cayendo en la orden que había dado — ¡no puedes volar este lugar!
No me
respondió.
— ¡Alexander!
¡Escúchame! –Le grite, tratando de soltarme de las esposas y de los Guardias —
¡Alex, Marco…él no fue!
Aquello si
llamó su atención, pero no de la forma que esperaba. Estuvo ante mí en una
fracción de segundo, tomo bruscamente mi mandíbula con su mano para que lo
observara.
Verme
reflejada en la oscuridad de sus ojos, me hizo ver en realidad cuanto lo
necesitaba. No había pasado ni siquiera un día alejada de él, pero habían parecido
una eternidad. Sin embargo, el sentimiento no era mutuo.
—Desde ahora
te quedaras en silencio ¿entendido? –pude ver el dolor que había en él, pero
cuando se acercó un poco más a mí su ceño se frunció de forma increíble, creo
que jamás lo había visto tan enojado.
Me soltó de
manera brusca y sabía muy bien el motivo.
Negué de
inmediato, sintiendo la desesperación en mi pecho. Alexander comenzaba a sacar
conclusiones adelantadas.
—No te atrevas
–susurré enojada –si desconfías una vez más… yo…
—Tu nada –miró
hacia los Guardias, que estaban atentos a la escena –llévenla ¡rápido!
Sabía muy bien
que por su cabeza estaba pasando alguna locura, alguna imagen de Cristóbal y yo
juntos. No importaba si usaba toneladas de agua y jabón para quitarle el olor
de Cristóbal, nada podría engañar a los sentidos de Alex… era una pena que
procesara dicha información de manera incorrecta.
— ¡Lina! –Grite
mirando hacia atrás — ¡saca las grabaciones de las cámaras antes! –le ordené,
molesta. Deseaba ver la cara de Alex al darse cuenta que estaba pensando mal
solo por gusto.
— ¿Quién eres tú
para darme ordenes? –me solté del Guardia y me giré hacia ella. En una fracción
de segundo estuve a cinco centímetros de ella.
—Sacaras esas
jodidas grabaciones y se las llevarás a Alexander, porque soy tu Gobernadora y tendrás
obedecerme aunque tenga una maldita soga de plata en mi cuello ¡aunque me dejen
al sol por días!
Ella me miró
por unos segundos, hizo una mueca de disgusto y desapareció justo para cuando
un Guardia me volvió a tomar, llevándome esta vez con cuidado por el camino que
le indicó Alex. Los demás se quedaron a una distancia segura.
Cuando pasamos
por el lado de mi esposo, lo miré inexpresiva, como nunca. Que no me creyera y
me mantuviera esposada, era insólito. La palta quemaba mis muñecas.
—Te tendré de
rodillas pidiendo perdón, Alexander Lenardis –dije con un tono de voz que no había
usado nunca, ni siquiera cuando todo exploto en casa. Él frunció ceño
levemente, sorprendido.
No pasaron ni
siquiera quince minutos cuando ya me encontraba entrando al Castillo Dublín en
la oscuridad que nos proporcionaban algunos árboles. La entrada que usamos
estaba escondida y no tuvimos problemas para llegar a las mazmorras. Durante
todo ese camino, no pude pensar en otra cosa que en los rebeldes que serian
asesinados si lograban hacer explotar toda esa infraestructura de túneles.
Sería lo último que todas las especies soportarían de Alex… y yo no lo quería
ver muerto.
Soltaron las
esposas, para reemplazarlas con las cadenas de aquella prisión. Era
extraordinariamente parecida a las que habían en casa. Negué cansada, no
pensaba que terminaría en esta situación de nuevo.
Cuando los
tres Guardias que me apresaron se fueron, no pasó mucho tiempo para disfrutar
de mi soledad. Sentí que unos pasos firmes se acercaban hasta donde me encontraba,
fue un alivio poder ver a Ezequiel tras los barrotes.
—Oh Dios –dijo
él negando –estúpidos chicos nuevos –abrió la celda y sin ningún problema se
acercó hasta mi y desencadenó mis muñecas. Fue un alivio, la plata quemaba como
los mil demonios. Lo bueno de ser vampiro es que te regenerabas pronto.
—Ezequiel
–dije aun manteniéndome firme, no me iba a poner a sollozar por esto, ya estaba
agotada. Además no tenía lágrimas.
—Tú sí que
sabes meterte en problemas –dijo moviendo mi mentón.
— ¿Me dejarás
escapar?
—Ojala
pudiera, pero arriba tienen todo muy bien cuidado, no podrías dar dos pasos
antes que te atraparan de nuevo.
Asentí, era
lógico.
— ¿Atraparon a
alguien más? ¿Hicieron explotar el refugio de los Rebeldes?
—Sí, todo voló
en mil pedazos, pero cierto informante me dijo que solo tres vampiros rebeldes habían
terminado muertos y por lo que tengo entendido, fueron atravesados por armas de
plata.
Pensé de
inmediato en Marco cobrando venganza por su esposa, por lo menos alguien había
sacado provecho de todo esto.
—No sé qué
explosivos uso Lina, pero todo voló de inmediato.
—No fue ella,
el mismo Cristóbal tenía pequeñas bombas en el piso, busca acabar con toda
nuestra especie –los ojos de Ezequiel me dieron a entender que no estaba
enterado de ello –es mejor que le digas a tu informante de esto, que los
licántropos no lo sigan –estaba suponiendo con firmeza que Ezequiel estaba
involucrado con uno de ellos, sentimentalmente –y que no arriesgue su vida por
un ser como él.
Ezequiel tensó
su mordida, por lo visto había algo más.
—Él no bajará
a verte, están arreglando todo para llevarte a Italia, Victoria, ante el
Consejo.
Aquello fue como
recibir un golpe en el estómago.
— ¿Lina ya ha
vuelto? –Ezequiel asintió, confundido –necesito que baje, debo hablar con ella.
— ¿Estamos
hablando de la misma Lina? ¿Cabello rubio, corto, delgada y con una actitud
asquerosa?
—La misma que
viste y calza, lo más rápido posible.
—De inmediato,
Gobernadora –dijo él inclinando su cabeza y saliendo de la celda.
No tuve otra
opción que sentarme en el piso, apoyada en la pared de cemento. Lo bueno de
este lugar es que no había ruido y estaba impecablemente limpio.
Cinco minutos después
escuché los pasos femeninos de Lina, no había que ser un genio para saber que
era ella. Cuando su rostro se asomó ante mi vista, una sonrisa altanera se
formó en sus labios. La odiaba a niveles estratosféricos, más cuando ahora
notaba lo increíble que se veía con aquella ropa oscura. Parecía una maldita
soldado de películas, mientras que yo, estaba con jeans y una camiseta sucias
¿más normal? Imposible.
—Permíteme
decir que es agradable verte en estas condiciones, no todos los días se puede
ver a una Gobernadora encarcelada.
Me puse de pie
y la encaré.
— ¿Obtuviste
lo que pedí? –pregunté sin preocuparme de lo que había dicho, si tenía suerte, podría
discutir por toda una eternidad con ella.
— ¿Por qué
habría de hacerlo?
Me crucé de
brazos, comenzando a enojarme. Era increíble lo que la actitud de una persona
lograba, ya que no pasaron muchos segundos desde que la miré para que hablara.
—Por supuesto,
debo decir que el golpe que le diste a esa estúpida hada, estuvo buenísimo,
aunque no me gustó ver tus bubis
danzando en tales movimientos.
Si no
estuviera mi cabeza en juego, habría reído, pero no era así.
— ¿Qué quieres
hacer con esas imágenes? –preguntó curiosa.
—Las mostrarás
ante el Consejo, junto con esto –dije entregándole el celular de Aníbal. El
ceño de Lina se frunció –serás mi testigo.
— ¿Por qué
demonios confías en que mostraré esto? Sigo deseándote muerta, como el primer
día que te conocí.
—Escúchame
bien, porque esta será la única vez que diga estas palabras –deje caer mis
brazos a los costados –te odio como a muy pocas personas, eres tan desagradable
que me encantaría borrar tu cara a golpes si pudiera hacerlo… tu no me agradas
ni yo a ti, pero ambas sabemos que eres tan leal a Alex como al Consejo, tú
crees en todo lo que representa un Gobernador y hasta ahora siempre has jugado
limpio. Sé que mostrarás esas imágenes cuando llegue el momento, ante el
Consejo. Mi lugar es junto a Alexander, aunque no te guste y si lo dejé horas
atrás por irme con Cristóbal, fue para conseguir eso –dije apuntando el celular
— ¿me has entendido?
Ella me observó
por unos segundos y después guardó el celular, suspiró dramáticamente antes de
dirigirse hacia la celda.
—Entendido,
Gobernadora –dijo inclinando su cabeza levemente.
No sonreí
hasta que desapareció de mi vista. No le daría ese gusto.
Tuve que
esperar varias horas después hasta que aparecieron dos Guardias, uno de ellos
era Ezequiel. Ya era de noche nuevamente y era hora de dar un pequeño paseo a
Italia, ante el Consejo, el cual tenía consejeros corruptos y que deseaban mi
cabeza tanto como el dinero que habían ganado este último tiempo.
T_______T pobre viky, le pasa cada cosa ¡pero se defendió re bien con esa maldita hada y cristobal! :3 Ahh... espero que les haya gustado, muchas gracias a quienes comentaron en el capitulo anterior, a las chicas y chicos que comentan en el grupo y a quienes participaron en el debate de hoy sobre la historia :D
Ahhhhh se me hizo super cortito, lo devore.
ResponderEliminarMi Victoria es toda una guerrera, por eso la amo chinga, maldito idiota q no contaba con q la chica tiene experiencia lidiando con mentes de hombres necios y estúpidos. Bien por ella matando a esa condenada hada q desde la temporada pasada se la paso dándole dolores de cabeza a Vicky.
Uyy voy a amar a Lina-cochina si hace lo q tiene q hacer. Jesús mi gobernadora de verdad esta dando un salto de fe con esa vampiro y espero de todo corazón q no la defraude. Por otro lado estoy deseando q Alex le pida perdón de rodillas a su esposa porq entiendo q este enojado pero de verdad q ella le ha demostrado una y otra vez el amor q siente por él. Si, es verdad q ella se fue con Cristobal, pero también es verdad q le demostró una y otra vez su amor.
Marco!!!! Tengo q decir q me sorprendiste al final y espero estés vivo.
Uffff q más, q más??
Ah si, Gracias por el capitulo y por el debate de hoy, fue divertido.
Un beso y nos seguimos leyendo!!!
Ahhhhh se me hizo super cortito, lo devore.
ResponderEliminarMi Victoria es toda una guerrera, por eso la amo chinga, maldito idiota q no contaba con q la chica tiene experiencia lidiando con mentes de hombres necios y estúpidos. Bien por ella matando a esa condenada hada q desde la temporada pasada se la paso dándole dolores de cabeza a Vicky.
Uyy voy a amar a Lina-cochina si hace lo q tiene q hacer. Jesús mi gobernadora de verdad esta dando un salto de fe con esa vampiro y espero de todo corazón q no la defraude. Por otro lado estoy deseando q Alex le pida perdón de rodillas a su esposa porq entiendo q este enojado pero de verdad q ella le ha demostrado una y otra vez el amor q siente por él. Si, es verdad q ella se fue con Cristobal, pero también es verdad q le demostró una y otra vez su amor.
Marco!!!! Tengo q decir q me sorprendiste al final y espero estés vivo.
Uffff q más, q más??
Ah si, Gracias por el capitulo y por el debate de hoy, fue divertido.
Un beso y nos seguimos leyendo!!!
hola el capitulo estubo buenisimi me gusto mucho que esa hada haya muerto
ResponderEliminarespero el otro con ansias gracias dani :)
Dani que buen capítulo . Estuvo genial. Mil perdones no pude participar esta tarde me hubiera encantado lo sabes !
ResponderEliminarPor otro lado empecemoscon el capítulo... me fascinó. Pasaron muchas cosas y no puedo creer que Alex ni la haya mirado. Por dios si el día anterior estuvieron juntos como es que no recuerda eso... ay dani me da una nostalgia saber que ya se viene el final de esta historia pero a la vez muchas ganas de leer ya el Finl.
Viki sos la mujer más fuerte que conocí en mi vida. Lo juro. Y ay no quiero que termine... no entiendo como Alex no bajo a verla ! Me da una bronca. Que desconfiados son los hombres !!
espero ansiosa mal mal los próximos capítulos. Me siento triste ! Muchas emociones juntas. Y a la basura que tenían que agarrar no lo agarraron !
Se me hizo terriblememte corto el capitulo. Corto pero bueno!!!. Esa hada se lo merecia! Y alex estara de rodillas pidiemdo perdon, me ebcanto comolodijo
ResponderEliminarBieeennn que intensooo parece que estoy viendo una pelicula de accion...
ResponderEliminarQuierootro capitulo porque ya quiero ver como se enfrenta Vicky al consejo y yo estoy segura que aunque lina sea tan desagradable va a ser lo correcto :)
Gracias espero el proximo capitulo pronto
nooo se que paso...yo comente...............pero no me cuesta nada volver a hacerlo...................mi vickyyy siempre valiente y luchadora.................un alex super enojon pero igual de preocupado por ella.......lina mmm lina me encanta como se cunado victoria le dejo en claro quien es ella....LA GOBERNADORA...............marco ojala y no haya muerto ha sido un amigo leal de alex............mm este que se viene promete...................Cristoballl donde esta mmm.... y mi alex con vicky confrontacion....elizabethhhh .........y la meor parte,..VENDRAS DE RODILLAS PIDIENDO PERDON...................te toco alex te toco
ResponderEliminarMe encanto el cap. Nunca me hubiera imaginado a Vicky matando a esa estúpida hada, jaja se lo merecía por perra!
ResponderEliminarY no estoy muy segura de que se pueda confiar en Lina, digo ella odia a Vicky y creo que si haría lo que sea por desprestigiarla! Pero bueno habrá que esperar al sig. cap. (: Lo espero con ansías. :D
OMG!! el capitulo esta de infarto! me alegra que Victoria haya matado a la bruja esa, y la satisfaccion que le dio le hizo entender un poco a Alex cuando se mata a un enemigo!
ResponderEliminarcada vez odio mas a Cristobal, y me gusto que se haya dado cuenta que nunca el va a conseguir que Vicky sienta amor o deseo por el!
ya quiero saber que pasara en el juicio, si Lina llevara o no las pruebas y que pensara de Alex todo eso.
Wuaooo :O quede impactada este capitulo estuvo fantastico, no crei que los encontrarian tan rapido y pues me parece logico que alex este supremamente enojado con victoria pero espero que pronto la disculpe. ojala maten pronto al desgraciado de cristobal !! y me encanto que victoria se pusiera ruda con esa tonta hada >:D Buahahaha ya quiero seguir leyendo .. actualiza pronto!
ResponderEliminarDTB
Muuyy interesante todo en este capi estuvo muy interesante e intenso. Quiero ver que pasa con el proximo.
ResponderEliminarok, no exagero cuando digo que quise llorar de frustración por lo que le estaban haciendo, pero ella encontro la forma de liberarse...puedo respirar tranquila una vez mas¡¡¡ y esa hada loca tuvo lo que se merecia por ayudar a Cristobal, ayyy Alanna¡¡¡ "no deberia dar esa clase de espectaculos" y luego entiendo lo que dice "este lugar esta lleno de camaras" ok, eso ayuda no? es decir, camaras que grabaron que el la estaba obligando, por que de que Alex se entera de esto y piensa lo peor se entera verdad? al menos creo que las cámaras le daran algo en que pensar, si es que hay manera de conseguir esas cintas.
ResponderEliminarLo de Anibal y Alanna tambien me hace sentirme un poco mas tranquila, no hubo traicion de su parte y ahora me dan la explicacion del porque la supuesta muerte de MArco, lo que se sigue manteniendo es quien informo a Elizabeth, todo parecia ir despacio,,,y luego boom¡¡¡ los encuentran, y Marco ¿volveremos a saber de el? me da risa lo que le dice, "no dejes que te atrapen" y zas lo primero que pasa.
Lina Lina Lina, ¿ella cree que seria mejor gobernadora? no no, eso si que no¡¡¡ y aaa Alex ya sabia que no debia guardar esperanzas, siempre sacando esas malas conclusiones, si es cierto todo parece estar en contra de Vicky, pero ¿no poder darle ni siquiera el beneficio de la duda? espero que Lina saque las jodidas grabaciones y todos se traguen sus palabras, deseo con todo mi corazon que las palabras que le dijo a Alex se cumplan, que se arrastre de rodillas a pedirle perdon por todo.
ok, ya veo que Lina si saco las grabaciones y nunca pense que ella me hiciera reir pero lo logro con eso de las bubis, y ese discurso que Victoria le dio...ahora todo queda en manos de Lina, de cierta forma parece que ellas tienen un mismo fin, solo espero que no se este equivocando confiando en ella, estoy nerviosa por que ya vi que esta el capi 18 y no se que voy a encontrarme ahi.
gracias Dani¡¡¡